¿Qué es un Small Language Model (SLM) y en qué se diferencia técnicamente de un LLM?

Un Small Language Model (SLM) es un modelo de inteligencia artificial entrenado con un número reducido de parámetros (típicamente entre 1B y 10B), en contraste con los LLMs masivos como GPT-4 que superan el trillón. La diferencia técnica no solo radica en el tamaño, sino en la densidad de datos: los SLMs se entrenan con conjuntos de datos altamente curados y especializados.

Mientras que un LLM es un «generalista» que requiere infraestructuras de nube masivas, un SLM está diseñado para ser un «especialista» eficiente. Técnicamente, esto permite que el modelo mantenga altas capacidades de razonamiento en tareas específicas ocupando una fracción del espacio en memoria y utilizando menos potencia de cómputo.

¿Por qué los SLMs son la opción preferida para la IA on-premise y la soberanía de datos?

Para las empresas en España, especialmente en sectores regulados como el financiero o el sanitario, la soberanía del dato es innegociable. Los SLMs son ideales porque su tamaño compacto permite ejecutarlos íntegramente en servidores locales (on-premise) o nubes privadas, sin necesidad de enviar información sensible a APIs de terceros en otros países.

Al no depender de proveedores externos para la inferencia, las organizaciones eliminan el riesgo de filtraciones y cumplen estrictamente con la GDPR. Además, al tener el control total del modelo, la empresa es dueña absoluta de su propiedad intelectual y de los flujos de datos que alimentan el sistema de IA.

¿Cómo afecta el uso de SLMs a la reducción de la huella de carbono y el consumo energético?

La sostenibilidad se ha convertido en un KPI crítico para la consultoría tecnológica. Los Large Language Models requieren centros de datos con un consumo energético equivalente al de ciudades pequeñas. En cambio, los SLMs reducen drásticamente la intensidad energética tanto en la fase de entrenamiento como en la de inferencia.

Utilizar un SLM permite realizar miles de operaciones diarias con una fracción del hardware (GPUs), lo que se traduce en una huella de carbono significativamente menor. Para una empresa, esto no solo supone un ahorro en costes eléctricos y de infraestructura cloud, sino que alinea su estrategia de digitalización con los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) de la Unión Europea.

¿Qué ventajas ofrece un SLM en términos de latencia para aplicaciones de tiempo real o dispositivos Edge?

En aplicaciones donde cada milisegundo cuenta, como el soporte al cliente en vivo, la telemedicina o el control industrial, los SLMs son imbatibles. Al ser modelos ligeros, la latencia de respuesta es mínima, eliminando el retardo que supone la comunicación con servidores remotos de gran escala.

Además, los SLMs facilitan la Edge AI (IA en el borde), permitiendo que la inteligencia resida directamente en dispositivos finales (móviles, sensores industriales o vehículos). Esto garantiza que el sistema funcione incluso sin conexión a internet y responda instantáneamente a los estímulos del entorno, algo técnicamente inviable para modelos de parámetros masivos que dependen de clusters de computación distribuida.